Se proyecta un crecimiento del 2,2 % en 2026 para América Latina y el Caribe, en línea con el 2,4 % registrado en 2025, según la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial.
Aunque el crecimiento promedio de la región sigue siendo modesto, las trayectorias divergentes entre los países muestran que es posible alcanzar un desempeño más sólido.
Varios países que han adoptado decisiones de política coherentes y de largo plazo están obteniendo mejores resultados, con tasas de crecimiento sostenidas superiores al 3 % y al 4 %, niveles de inversión más elevados y una confianza creciente por parte de los mercados.
Países destacados
El Salvador y Paraguay continúan registrando un crecimiento superior al promedio regional, impulsados por la mejora de las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada. Panamá y la República Dominicana también han mantenido un fuerte crecimiento sobre la base de políticas igualmente sólidas y sostenibles.
Por su parte, Argentina sigue una trayectoria similar y se proyecta que crecerá durante tres años consecutivos, de 2025 a 2027, algo que no ocurría desde hace casi dos décadas, derivado de ajustes fiscales, reformas tributarias y una economía más abierta.

La IA puede impulsar la productividad
Los riesgos para la región se perfilan a la baja. La volatilidad de los precios de la energía podría frenar el proceso desinflacionario y mantener la postura cautelosa de los bancos centrales, prolongando así las elevadas tasas de interés reales que restringen el crédito y la inversión. Los elevados niveles de deuda y la carga de sus intereses continúan limitando el espacio fiscal y desplazando la inversión pública.
Las empresas ya están adoptando ampliamente la IA, aunque rara vez la integran en actividades centrales de sus procesos de negocio.
El informe también analiza cómo la inteligencia artificial (IA) podría impulsar la productividad al tiempo que transforma el mundo del trabajo en toda la región. Las empresas ya están adoptando ampliamente la IA, aunque rara vez la integran en actividades centrales de sus procesos de negocio.
Entre la población en general, una mediana del 17 % de los adultos en edad de trabajar afirma utilizar herramientas de IA generativa (IA Gen), lo que representa aproximadamente la mitad de la tasa observada en Estados Unidos y Canadá.
En ambos casos, las principales barreras para un uso productivo no son el costo ni el acceso, sino las capacidades de gestión, las habilidades de los trabajadores y la capacidad de las empresas para reorganizarse en torno a estas nuevas herramientas.
El informe concluye que la IA generativa ya está transformando el trabajo cognitivo. Aproximadamente el 8 % de la fuerza laboral ocupa empleos altamente calificados e intensivos en conocimiento que podrían beneficiarse de la IA, mientras que cerca del 10 % trabaja en ocupaciones cognitivas rutinarias cuyas tareas están más expuestas a la automatización.
Fuente: Grupo Banco Mundial.

