“Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros”, expresó el papa León XIV al iniciar su mensaje navideño (el primero desde que se inició su pontificado) minutos previos a la bendición urbi et orbi (a la ciudad [de Roma] y al mundo).
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano), el sumo pontífice afirmó: “El Verbo eterno del Padre, que los cielos no pueden contener, ha elegido venir al mundo de esa manera. Por amor, quiso nacer de una mujer, para compartir nuestra humanidad; por amor, aceptó la pobreza y el rechazo y se identificó con los que son marginados y excluidos”.
Ante miles de personas que acudieron a la plaza de San Pedro del Vaticano a pesar del frío y la lluvia, su santidad dijo: “Este es el camino de la paz: la responsabilidad. Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría”.
“Jesucristo es nuestra paz, ante todo porque nos libera del pecado y, luego, porque nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales”, añadió.

Oraciones para el pueblo ucraniano
Posteriormente, en su alocución, León XIV hizo un llamado a los líderes políticos de América Latina para “que el Niño Jesús” los inspire a “enfrentar los numerosos desafíos, se le dé espacio al diálogo por el bien común y no a las exclusiones ideológicas y partidistas”.
También invocó la intersección de Dios a fin de que en Haití cese “toda forma de violencia” y se “pueda avanzar por el camino de la paz y la reconciliación”.
“Un saludo efusivo y paternal a todos los cristianos que viven en Medio Oriente”.
De otro lado, el papa envío “un saludo efusivo y paternal a todos los cristianos que viven en Medio Oriente”; pidió “justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria”.
Asimismo, el obispo de Roma encomendó “al Príncipe de la Paz todo el continente europeo, pidiéndole que siga inspirándole un espíritu comunitario y colaborativo”.
“Oremos de manera especial por el atribulado pueblo ucraniano, para que cese el estruendo de las armas y las partes implicadas, con el apoyo de la comunidad internacional, encuentren el valor para dialogar de manera sincera, directa y respetuosa”, aseguró.
Fuente: Vatican.va.

